PRESENTACIÓN
Este libro es un extracto de un voluminoso
manuscrito de más de 500 páginas, compuesto por una “pobre alma” (así se firma
ella), únicamente bajo mandato de la obediencia.
Los textos que aquí se transcriben lo son tal como
se encuentran en el texto original, sin corrección ni manipulación alguna. Se
han elegido aquellos pasajes que nos han parecido más importantes para la mejor
compresión del contenido general.
El conjunto del texto se compone de dos partes: una
es la de la “pobre alma” que describe cómo se desarrollan los hechos, anota las
circunstancias y expresa sus propios sentimientos; la otra, en cambio,
transcribe la “voz” que oye en el alma,
no con oído natural, sino en forma de “impresiones íntimas, tan claras,
que se pueden comparar con una verdadera voz, que se entiende muy bien”.
La división en partes, capítulos y párrafos ha sido
hecha para facilitar la comprensión y hacer más descansado el texto. Con la
misma finalidad, hemos aplicado títulos y compendiado el contenido en los
párrafos, que vienen numerados de forma progresiva.
El orden cronológico es el indicado en el margen de
los textos con la mayor fidelidad.
El contenido del libro es un Mensaje del Cielo, y
una nueva manifestación del amor de Dios hacia los hombres, para salvarles y
santificarles.
El objeto del Mensaje es la Tercera Persona de
la Santísima
Trinidad, el Espíritu Santo, que los fieles deben conocer,
amar, adorar y glorificar más, con un culto más solemne, ardiente y práctico.
El
Mensaje se dirige a la Iglesia,
esposa de Cristo: a los sacerdotes, almas consagradas y fieles. Insiste,
sobretodo, en la necesidad de un “Nuevo Pentecostés”, de “una nueva ola de
fuego del Espíritu Santo”. Como el Padre, en la plenitud de los tiempos envió a
su propio Hijo para redimir a la
Humanidad, así ahora el Hijo quiere manifestar al mundo “las
maravillas del Espíritu Santo” para salvarlo y santificarlo. Para que este
Mensaje pueda ser conocido y producir, pues, sus frutos, se precisa un Centro
de Irradiación.
En
este Centro es necesario, además, un Templo, como casa propia del Espíritu
Santo. En él, el Espíritu de la Eterna Caridad del Padre y del Hijo “descenderá y
hará morada estable para dar luz y gracia a todos los que lo visiten”.
El
culto del Espíritu Santo deberá tener su punto de partida en Loreto, donde se
venera y se honra la
Divina Maternidad de María, de la que el Espíritu de Amor fue
el inefable Artífice.
La misión de dar a conocer, amar y glorificar al
Espíritu Santo ha sido confiada al Oasis “Ave María”, que ha sido creado cual
si fuera impulsado por una fuerza providencial, para este principalísimo fin.
El
Mensaje, que ha sido manifestado por completo en el período que va de noviembre
de 1963 a
diciembre de 1974, no ha sido publicado hasta ahora. Este largo período de casi
doce años, transcurrido entre la primera voz de Jesús y la última, ha dado al
mismo Mensaje una especie de madurez, desprendiéndolo y poniéndolo por encima
de la mera impresión del momento.
El desarrollo del texto es siempre muy serio,
sostenido y transcurre con una lógica precisa, teniendo como único fin salvar y
santificar las almas, dentro de la glorificación del
Espíritu Santo.
La “pobre alma”, portadora del Mensaje, es
desconocida y está oculta aún para sus más próximos e íntimos, y así
permanecerá hasta su muerte, por expresa voluntad de Dios.
Hay que destacar que, pese a haber sido elegida por
Jesús “discípula y apóstol del Espíritu Santo” vive y vivirá siempre en la
sombra, rezando y sufriendo, como víctima grata al corazón de Dios.
El
libro lleva por título “POTENCIA DIVINA DE AMOR”. Este es, precisamente, el
nuevo atributo bajo el cual desea Jesús que sea honrado y glorificado el Eterno
Espíritu Divino, que es Potencia de Amor, que quiere darse y hacerse
comprender, y que lo rige todo y lo gobierna todo.
Que la publicación de este gran Mensaje ilumine de
verdad y vuelva a enardecer y salvar a todas las almas según los divinos
designios del mismo Señor Jesús.
P. DAVID DE ANGELIS
LORETO,
25 de marzo de 1976.
LOS MENSAJES Y ORACIONES DEL CIELO
Día 01 :
“HARÉ DE TU ALMA UN INSTRUMENTO DE MI GLORIA”
" He
elegido tu corazón como un pequeño refugio: déjame entrar, tengo necesidad de
amor”.
Delante
del Santo Sagrario, a las 10,30 horas Arrebatada por fuertes dolores y por el
temor de ser engañada prorrumpe como en un gran grito: “¡El Cielo me es testigo
de que yo no deseo otra cosa sino vivir
y morir por Jesucristo!”. Y tres momentos de silencio y de turbación: